jueves, 27 de octubre de 2011

Casa en la que he dormido


Casa en la que he dormido
cada noche de mi vida
larga vida
gallarda casa sin quejumbres
en sus esquinas mis alegrías
en sus rincones mis penas
y las oscuras arañas
desbrozando esquizoides
sus techos apuntalados por recuerdos
mis pies melancólicos
leen en el granito los topes
de mi historia
a moveale house
un sueño que se mueve
casa desprendida
casa de rosas saludando en las ventanas
terciopelo aleteo
suspiros buscando el canto
de la gota vibrando
¿yo la habito? tal vez
pero ella me regurgita el estupor del pasado
los frisos se acumulan
emplumando los orificios de una risa
la risa encallada en la nostalgia
y la lluvia que viene del este
y que nunca nos sorprende
¿acaso sus fantasmas me conmueven?
tumba abierta la casa
nada
ni el polvo
todo
el torbellino de lo olvidado
mi casa la piel que me cubre
escozor que no se rasca
ni que me vaya

miércoles, 26 de octubre de 2011

Si yo dijese

Si yo dijese que he visto
            maromas
                                en
                                      el aire
surcos invisibles
que en los viento se apoyan
¿me llamarían loco?
¿ transido de dolor?
¿u hombre cuerdo
que ve milagros
desbandados en la brisa?
ese soy yo 
ese hombre que ve sin ser visto
que se esconde de los gritos
los aullidos que esplenden en las trincheras
la ciudad
el no visto
murmuro glosas que piden ser escuchadas
no soy
no existo
me esfumo en el espejo
suprimido cuando era más necesario
presentarme
y luego maromas y surcos
ya no más
crecí
me volví duro como el hielo de las montañas
fui aceptado
y la marca y los números me señalaron
con pústulas en la carne
nací para la muerte

lunes, 24 de octubre de 2011

Por no querer dejar migas en el piso

Por no querer dejar migas en el piso
estrello brillos sobre el mármol
mi torpeza me conmueve a pesar
de ese cuerpo que parece no me pertenece
me suplico
me imploro
en vano me lloro
soy un suplicio que camina en la noche
que enverdece con el tiempo
y se quiebra
y va dejando un reguero de inutilidades a su paso
y me estudio también
apasionado
tozudo
porque siempre llego a la misma conclusión
no me entiendo

domingo, 23 de octubre de 2011

No había pájaros en las ramas

No había pájaros en las ramas (*)
había olvidos
los sueños habían sucumbido
a un oscuro objeto metafísico
a una alucinación brillante
al delirio de los grandes
los cielos se retiraron
un murmullo una súplica
el lamento
los sustituye


(*) primer verso del poema Oye vida de Francisco Massiani tal como aparece en el libro Señor de la ternura editado por Monte Ávila (pag. 45)