miércoles, 21 de abril de 2010

DORMIR

Dormir es un acto que exige todo nuestro valor. Porque, ¿quién nos garantiza que vamos a despertar?
Qué otra cosa puede ser el sueño sino una práctica, un preámbulo, una familiarización con la muerte.
¿Dormimos para recuperar fuerzas? Si. Pero también dormimos para comprender.
Y cuan poco comprendemos.

domingo, 18 de abril de 2010

VIDA DIARIA

Como puede notarse he dejado de publicar la novelita que venía escribiendo. Al final se me fue complicando. Tanto que ahora son dos novelas. Así que las seguiré escribiendo en la soledad del cuarto de los escritos o de los espíritus, como decía Walser, y allí se quedarán por ahora. He decidido, entonces, dedicarme a escribir otro tipo de tonterías, más personales. Escribir, por ejemplo, sobre mis hijos que son una fuerza incontenible que brama en la casa como una tormenta perfecta. Son unos invasores perversos que no se detienen ante nada. Yo los amo, los admiro y les temo. Es por ello que trato de imponerme sobre ellos apoyándome en mi superioridad física e intelectual. Suele funcionar. Soy un asco. Esa estrategia me permite, sin embargo, construirme un minúsculo espacio de intimidad en el que refugiarme. El refugio es el lugar ideal para escribir. Los escritores son seres tremendamente egoístas. Yo no se si soy escritor pero lo deseo fervientemente. Así que actúo en consecuencia.