domingo, 14 de septiembre de 2008

DAVID FOSTER WALLACE


¡Carajo...! Se suicido David Foster Wallace. ¿Qué demonios pasa? Tengo en mis manos LA NIÑA DEL PELO RARO. Un libro de cuentos extraordinario… hasta donde he leído. Pero quién coño puede terminar de leer un libro cuando esta leyendo cincuenta libros a la vez. Un escritor que es capaz de escribir un cuento tan bueno sobre Lyndon Johnson puede ser considerado un gran escritor. ¿Qué sucedió? ¿Se agotó? ¿Ya no había más historias o ya no quería contar más como aventura Alberto Fuguet en su blog? ¿Se secó? ¿Ya no salía como le ocurrió a Hemingway y por eso el escopetazo en el rostro? ¡Que mierda¡ No puedo creerlo. Pienso que Foster Wallace era un escritor que podía escribir hasta de una goma de borrar. Y hacerlo bien. Con esa cadencia lenta pero dura y sonora como los golpes de un tambor y un lenguaje aparentemente desinteresado, frío y desapegado (y sin embargo divertido y excesivo como lo describen en el blog TRISTE, SOLITARIO Y FINAL), en donde las emociones contenidas se van abriendo paso con lentitud, incluso mucho después de haber llegado al punto final de una narración. No se que decir. Ni siquiera se si esto es lo que quería decir o si lo he dicho bien o, si al menos se entiende o tiene alguna coherencia. En fin. Cuando ocurren estas cosas uno se queda sin habla. Nos quedamos sin otro gran escritor. Que cagada.